En una finca regia de 1890 rehabilitada y con ascensor, esta vivienda combina el carácter de la arquitectura de época con una distribución abierta y funcional. El edificio conserva los elementos originales de su fachada y la puerta de entrada, que mantienen su identidad histórica.
Situada en una cuarta planta real, la propiedad disfruta de abundante luz natural y sol. Su distribución de estructura cuadrada y a dos vientos permite aprovechar los espacios, con orientación suroeste hacia la calle y noroeste hacia un patio de manzana.
La zona de día ofrece un amplio espacio diáfano que integra el salón, el comedor y la cocina americana. Cuatro balcones dan a la calle, con acceso desde la cocina, el salón, el comedor y una de las habitaciones, aportando luminosidad y conexión con el exterior.
La zona de noche dispone de dos habitaciones dobles. La principal cuenta con vestidor y salida al quinto balcón, orientado al patio de manzana. Completan la distribución dos baños completos, amplios y exteriores, un recibidor que conserva una puerta con decoración de época y un práctico espacio de almacenaje destinado a trastero.
Ubicada en la céntrica Dreta de l’Eixample, esta vivienda permite disfrutar de la vida urbana de Barcelona en un entorno de gran valor arquitectónico.
Una propiedad con personalidad, altura y luz, ideal para quienes buscan el encanto de una finca regia con ascensor y espacios abiertos en el corazón de la ciudad.